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Somos lo que pensamos

Desde antiguo la pregunta “¿quién soy?” Ha sido enigmática y en la actualidad sigue siendo enigmática. La pregunta por la identidad personal es de suma importancia. Imaginen a un hombre que cree que es un árbol. Su mayor preocupación será la de vivir como un árbol… ¿cómo vive un arbol? Pues se alimenta del sol y agua. Tiene movimientos lentos y muda conforme a las estaciones; de alguna manera el individuo buscará reproducir estos patrones ya que el mismo se identifica como un árbol. Con este ejemplo queda expuesto la importancia por responder a la pregunta quien soy, ya que esta pregunta al final terminará por regular nuestros sentimientos y acciones.

Quisiera compartir con ustedes una breve reflexión que he trabajado a lo largo de algunos años.

Lo primero y más importante es distinguir entre la identidad de la humanidad vs mi identidad. No es lo mismo definir al ser humano, como lo definiría Aristóteles, como animal político que yo definirme como animal político. En efecto cumplo con las características de ese animal político, pero no cubre mi identidad total. Soy mucho más que un animal político.

Si pudiera decir que es lo que complementa a esa identidad general, aplicada a todo ser humano, diría que sería el cúmulo de experiencias que se almacenan en mi memoria. Aquellas experiencias que viví con amigos, familiares o solitarias. Aquella comida que comí en mi cumpleaños numero 21; aquella madre y padre que me cuidaron; aquellos partidos de fútbol que me destruyeron el corazón por la injusticia del arbitro; etc.

La identidad de mi persona radica, en mi opinión, principalmente en ese cúmulo de experiencias que se almacenan en mi memoria. Si alguien con alguna máquina pudiera extraer todos mis recuerdos, muy probablemente, dejaría de entenderme y, muy probablemente, entraría en una angustia profunda.

Organización

No coloques cosas aleatoriamente, es inútil.

La organización tiene por finalidad economizar tiempo, energía y promover la salud.
El error más frecuentes en muchas personas es creer que la organización es equivalente a colocar cosas en lugares donde no estorben o no se vean feas. Ésto tiene un grado de certeza, pero no precisa. Lo cierto de la afirmación tiene que ver con que han de colocarse las cosas en algún lugar, lo incierto está en que el lugar en donde se colocan PUEDE ser cambiado.

Nuestra memoria, limitada en almacenamiento y energía, procura economizar la información que sostiene y retiene. Producto de ello elimina información que no considera importante. La información que no considera importante es aquella que cambia constantemente de espacios físicos. ¡Así es!, cambiar objetos de un lugar a otro, constantemente, invita a nuestra memoria a desechar tal información. Si queremos economizar tiempo y energía, y así cumplir con la finalidad de la organización, debemos colocar las cosas en espacios físicos específicos y no cambiar dicha espacios, para dichos objetos.

Ejemplo: Las llaves de mi carro, mi celular, mi carro, mi billetera, son objetos que se tienden a perder más que el televisor o que el cepillo de dientes. La razón es porque las llaves, el celular, el carro, etc. son objetos que estamos moviendo de un lugar a otro, mientras que el televisor o el cepillo de dientes son objetos que tendemos a dejar en un sólo lugar.

Resumen:

  1. La organización tiene por finalidad economizar tiempo, energía y fomentar la salud.
  2. La memoria recuerda mejor las cosas que no se mueven de un lugar a otro.
  3. Si queremos organizar, para economizar, debemos de colocar las cosas en un lugar específico y no cambiarlas de ese lugar.
memoria

No tienes mala memoria, no sabes cómo usarla.

He conocido a varios clientes y amigos que afirman tener MUY mala memoria. La verdad de los hechos, en general, es que el promedio de los seres humanos tenemos mayor facilidad para recordar cierto tipo de cosas y mayor dificultad para recordar otras. Cuando alguien dice “tengo mala memoria”, probablemente se esté refiriendo a recordar ese tipo de cosas que son difíciles de recordar. Para demostrar lo que estoy diciendo, hagamos un pequeño ejercicio.

Trata de recordar todos estos objetos de principio a fin y de fin a principio en menos de 1 minutos: pato, anaconda, tiburón, arroz, almohada, revista, flores.

¿Un poco difícil, no?

Ahora lee esta historia: Un pato del tamaño de un gigante de 6 metros de altura, está picoteando a una anaconda que tiene un tatuaje a lo largo del cuerpo de un tiburón, tiburón que está comiendo un bowl de arroz. Ahora imagínate que estás caminando por la playa, sintiendo la brisa sobre tus mejillas y sintiendo el olor a sal y humedad del mar. De pronto empiezan a llover almohadas, que están leyendo revistas acerca de flores…

Bien, ahora trata de recordar la mayor cantidad de elementos de esta historia de principio a fin y de fin a principio. ¿Más fácil que el caso anterior, no? El tiempo estimado, según la velocidad de lectura del lector, es de 30 segundos y la capacidad para recordar, cualitativa y cuantitativamente, es mucho mayor que el caso anterior. Este dato nos da información muy rica para entender cómo funciona nuestra memoria…

¿Cuál crees tú que son las cosas más fáciles de recordar y cuáles las más difíciles de recordar a partir de esta información?

Comunicación

Diálogo vs Monólogo

– “Juan, el otro día me fui a comer unas hamburguesas en…”

– “¡Que rico! Yo ayer me comí unas hamburguesas buenísimas. ¡Estaban hechas de arroz! Por cierto ayer me encontré a José con su nueva novia…”

Con que frecuencia me he encontrado este tipo de situaciones en donde alguien está compartiendo algo y el oyente cambia de tema sin dejar que el emisor termine lo que estaba diciendo. Queda claro que la persona que redirige el diálogo hacia sí, no lo hace, en la mayoría de los casos, con mala intención. No obstante, no deja de ser un mal sabor para el que inició el diálogo. A estas personas, que re dirigen el diálogo hacia sì constantemente, las denomino “personas monólogo”.

Si eres de las personas que tiende a hacer monólogos, quiero decirte que es algo muy común y, en cierta medida, comprensible. En muchos momentos de nuestra vida se nos ha enseñado, indirectamente, a no querer escuchar. Por ejemplo en muchos hogares el “diálogo” de los padres es en realidad un monólogo, tanto por parte del padre como por parte de la madre; En las escuelas los profesores son los que hablan y los alumnos son los que escuchan; En las redes sociales soy yo el que comparto información y los otros son los que me miran o me escuchan. Procurar el monólogos es, en cierta medida, lo que se nos enseña.

Sólo quiero compartirte, en caso de que seas una persona monólogo, algo que descubrí y que quizás te pueda ayudar en algo. Es cierto que hay mucha alegría en compartir lo que sientes o piensas PERO hay mucha más alegría cuando, además de compartir, dejas que el otro te comparta sus ideas o lo que siente. La razón de ésto es inexplicable, simplemente se produce un sentimiento profundo, no descriptible por palabras. Cuando el monólogo se convierte en diálogo la experiencia es mil veces más rica que el monólogo…

Procrastinar

Procrastinación y baja autoestima

La procrastinación es el acto de postergar alguna actividad, previamente propuesta por nosotros, para después.

“Parte de la procrastinación tiene su origen en una baja autoestima…”, afirma el neurólogo Daniel levitin, en su libro “The Organized mind”.

Cuando tenemos que cumplir una actividad que demanda algún tipo de esfuerzo físico o mental podemos fallar en el intento. Si fallamos en el intento sentimos, emocionalmente, que fracasamos, quedando mal frente a nosotros mismos y, si hay otros presentes, frente a ellos. Luego, como mecanismo de defensa para no vernos a nosotros mismos como fracasados, lo que le dice nuestro inconsciente a nuestro consciente es: “mejor no hagas aquello en lo que puedes fracasar, déjalo para más tarde así no vas a tener que confrontar la posibilidad del fracaso”.

Un ejemplo es cuando queremos correr 5 km diarios a 3 minutos por kilómetro, llegado el momento, tu inconsciente le puede decir a tu consciente “mejor no lo hagas hoy, corre mañana, hoy descansa, necesitas descansar, tuviste un día agitado… – y por otra parte le dice – mejor déjalo para después ya que si no cumples con el objetivo te vas a ver como un fracasado.”

Si queremos dejar la procrastinación debemos empezar por decirle a nuestro inconsciente: “está bien fracasar, no soy peor persona si lo hago, de hecho, cuando fracaso, puedo APRENDER A MAYOR VELOCIDAD que si no.”

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¿Cuántos libros has leído y de cuánto te acuerdas?

Pregunté a un total de 44 personas(22 hombres y 22 mujeres): ¿cuántos libros han leído a lo largo de su vida? La mayoría de ellos afirmó haber leído un estimado de 10 a 20 libros. Después pregunté ¿Cuántos de esos libros leídos recuerdan con precisión?
La respuesta fue sorprendente:

“DE NINGUNO…”

_El poder está en la fuerza bruta y en el intelecto, pero más en el intelecto_ (7)

Leer 10 paginas de un libro, según sea la dificultad del libro, demora entre 20 a 90 minutos.

Un libro está compuesto, aproximadamente de 100 a 300 paginas.

Leer un libro de 100 páginas demoraría, por lo tanto, un aproximado de 200 minutos (3 horas 20 min) a 900 minutos (15 horas).

Leer un libro te puede costar de 3 a 15 horas de tu vida (esto sólo si se trata de un libro de 100 páginas).

Si has leído un total de 20 libros en tu vida(sólo de 100 paginas cada libro), lo cuál equivaldría a un estimado de 150 horas, y resulta que de ese total de horas invertidas, RECUERDAS muy, muy poco…

¿No te parece que algo anda mal?