Comunicación

No te puedes comunicar si no te sabes expresar.

El error más usual dentro de la comunicación radica en suponer que todos los términos que componen a nuestro léxico significan lo mismo para todas las personas con las que hablamos.

Si por ejemplo yo te pregunto a ti lector: ¿Eres cursi?; ¿Qué responderías?

Muchos lectores responderían de inmediato “no, no soy cursi” o “sí, sí soy cursi”. En este caso en particular, las personas que respondieron con un “sí” o con un “no” suponen que el término “cursi” significa lo mismo para ellos que para mí, incurriendo de esta forma en un error, ya que mi definición de cursi, puede ser distinta a la suya. Esto sería un error ya que la definición de cursi en ambas partes pueden ser distintas y por lo tanto cuando afirmemos un “sí” o un “no” podremos estar pensando en objetos distintos.

Permítanme darles MI definición de cursi. Cursi para mí significa:  aquella persona que tiene por hábito el ver películas románticas. Es decir sólo cuando alguien tiene el hábito de ver películas románticas, es entonces cuando puedo decir que esa persona es cursi. Probablemente en este punto muchos lectores al entender lo que para mí significa “cursi” pueden decir un “no” o un “sí” diferente al inicial.

Ahora déjenme preguntarles a ustedes y por favor no vayan al diccionario de la RAE o a ningún otro, ¿qué significa cursi para ustedes? Probablemente su definición sea distinta a la mía o semejante en algo pero no en todo. De modo que la premisa inicial  con la que empecé este artículo se cumple. (“El error más usual dentro de la comunicación radica en suponer que todos los términos que componen a nuestro léxico significan lo mismo para todas las personas con las que hablamos.”)

Este ejemplo resalta una idea muy interesante. Algunos de los términos o palabras que utilizamos, pueden ser distintas a los de los demás. De modo que cuando utilicemos algún término o palabra, no supongamos que la otra persona que nos escucha entiende exactamente lo mismo que nosotros… Si yo empleo en una oración la palabra “inteligente”, no supongan que mi definición de “inteligente” significa lo mismo para mí que para ustedes…

 

 

Comunicación

Diálogo vs Monólogo

– “Juan, el otro día me fui a comer unas hamburguesas en…”

– “¡Que rico! Yo ayer me comí unas hamburguesas buenísimas. ¡Estaban hechas de arroz! Por cierto ayer me encontré a José con su nueva novia…”

Con que frecuencia me he encontrado este tipo de situaciones en donde alguien está compartiendo algo y el oyente cambia de tema sin dejar que el emisor termine lo que estaba diciendo. Queda claro que la persona que redirige el diálogo hacia sí, no lo hace, en la mayoría de los casos, con mala intención. No obstante, no deja de ser un mal sabor para el que inició el diálogo. A estas personas, que re dirigen el diálogo hacia sì constantemente, las denomino “personas monólogo”.

Si eres de las personas que tiende a hacer monólogos, quiero decirte que es algo muy común y, en cierta medida, comprensible. En muchos momentos de nuestra vida se nos ha enseñado, indirectamente, a no querer escuchar. Por ejemplo en muchos hogares el “diálogo” de los padres es en realidad un monólogo, tanto por parte del padre como por parte de la madre; En las escuelas los profesores son los que hablan y los alumnos son los que escuchan; En las redes sociales soy yo el que comparto información y los otros son los que me miran o me escuchan. Procurar el monólogos es, en cierta medida, lo que se nos enseña.

Sólo quiero compartirte, en caso de que seas una persona monólogo, algo que descubrí y que quizás te pueda ayudar en algo. Es cierto que hay mucha alegría en compartir lo que sientes o piensas PERO hay mucha más alegría cuando, además de compartir, dejas que el otro te comparta sus ideas o lo que siente. La razón de ésto es inexplicable, simplemente se produce un sentimiento profundo, no descriptible por palabras. Cuando el monólogo se convierte en diálogo la experiencia es mil veces más rica que el monólogo…